ENÉLIDA CASTELLANO CURBELO
SECTOR
INDUSTRIA ALIMENTARIA
Enélida Castellano Curbelo (Gáldar 1956)
Los secretos del buen pan
Sin miedo al duro trabajo, con una capacidad enorme de sacrificio, así es Enélida Castellano Curbelo, una mujer que no se achica ante los obstáculos que pone la vida.
Tuvo que dejar los estudios cuando cursaba primero de bachillerato, ya que su madre falleció y tuvo que hacerse cargo de su hermana pequeña.
En el año 1974 llegó a la panadería Manolo, incorporándose al negocio de la familia de su marido.
Aprendió el oficio con su suegro, a la antigua usanza, cuando el pan se hacía con leña, y desde entonces no ha parado de trabajar, al tiempo que criaba a sus cuatro hijos.
En aquella época hacía los dulces a mano, y recurrían a la inventiva, ya que no existían ni cámaras. Con los años, el negocio se ha ido modernizando, pero Enélida sigue al pie del cañón, elaborando los productos, y luego repartiéndolos a domicilio. Un reparto que llega hasta La Aldea, ya que en estos tiempos difíciles, decidió ampliar el servicio para no prescindir de sus trabajadores.
El día a día de Enélida Castellano es un no parar, pero a ella le encanta este trajín, ya que asegura que es muy entretenido.
Disfruta de cosas sencillas pero valiosas, como es el saludar a quienes forman parte de la rutina diaria. Cuando no los ve se preocupa por si ha pasado algo, y ese adiós o el hasta mañana, significa mucho para ella.
Sus hijos ya son mayores, y atrás queda el tiempo en el que las 24 horas del día, apenas le daban para cumplir con el trabajo, las labores de la casa y la atención a los pequeños.
Enélida sigue despertándose cada día, con la ilusión de llevar el pan y los dulces a los clientes, para que los saboreen y noten el amor con el que están hechos.


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